martes, 10 de abril de 2018

La hora el Cuento. El aprendiz de brujo.


El cuento que he elegido es “El aprendiz de brujo” de Joseph Jacobs de “El libro de los 101 Cuentos” (Bibliografía) y la edad en la que he pensado es la de 4 a 5 años.

A esas edades está más que desarrollado el sentido de hacer las cosas bien o mal. Es un periodo en el que a nivel social empiezan a empatizar con el resto de sus iguales. Es en este momento en el que cobra mucha importancia las normas de comportamiento y de obediencia por parte de los menores de edad.

Sin ponerles unas reglas muy estrictas de comportamiento, deben empezar ya a afianzar las pautas de relaciones personales y los criterios y “órdenes” que los adultos (familia o profesores) puedan darles.

El cuento sin querer monopolizar ni guiar al menor de edad en lo que entiende sobre el texto, ayuda al docente a ofrecer una visión lúdica sobre las instrucciones que deben entender y acatar dentro del marco que ofrece la imaginación y la magia.

Con el cuento citado ofrecemos al menor de edad una construcción mental sobre el mundo de la magia y las relaciones entre maestros y alumnos/aprendices y la posibilidad de identificarse con algunos de los personajes o simplemente imaginar la trama, con lo que cumplimos correctamente los objetivos de esta actividad.

Respecto a la preparación del mismo, lo primero que busqué fue una temática que a los niños de esas edades les gustase y después de buscar varios temas encontré la trama de la magia.

Primero lo leí para buscar que tipo de estrategia sería la más adecuada para poder realizar la actividad. Una vez leído y analizado el texto opté por la técnica del cuentacuentos.

Lo primero que pensé fue en como lo iba a narrar con respecto a niños de 4 a 5 años y comprobé que sería una buena idea el poder disfrazarme y realizar cambios de personajes que aparecen en el cuento.

La vestimenta del mago sería una gran capa dorada con capucha sobre un fondo negro de vestido, una barba blanca, unas gafas redondas, una máscara de diablillo y un gran libro forrado de negro, que sería el libro de los hechizos.

Una vez con la vestimenta puesta, realicé prácticas delante del espejo sobre todo con el objetivo de ver la agilidad de la narración, cambios de ropa de los personajes y modificación de la voz. Apliqué todo lo que se mencionaba en los apuntes, entonación, cambio de voz, expresividad etc.

Cuando cogí agilidad en la actividad delante del espejo, pasé a realizar la narración del cuentacuentos delante de mis hij@s en el salón de mi casa. Al principio me dijeron que les daba vergüenza ajena (toma naturalidad J), pero al final de unas cuantas actuaciones conseguí por los menos que me aplaudieran.

La preparación de la actividad sería de la siguiente manera. Unos días antes de la actividad prepararía a los niños hablándoles de la magia, los magos y haciendo alguna actividad del tipo manualidades como por ejemplo colorear un gorro de mago.

El día del evento pondría en mitad de la clase un biombo y delante de él, empezaría vestido con la indumentaria del mago la narración. Empezaría con una entradilla y me movería a lo largo del espacio que tuviese y me acercaría a los niños para que pudiesen ver mis gestos y que ojeasen el gran libro de los hechizos.

También haría preguntas durante la narración de los gustos o ejemplos que los niños me quisieran poner sin romper el ritmo de la trama.

A lo largo de la narración haría las pausas de suspense correspondientes y a la hora de los cambios de personajes, pasaría por detrás del biombo y me pondría la máscara del diablillo y así con cada personaje, para salir delante de los menores de edad ya cambiado de cara a ell@s.

Finalmente terminaría con una coletilla en la que dejaría abierto la trama del cuento haciendo alusión a su imaginación.

Al finalizar la narración empezaría un dialogo con los niños. Me sentaría disfrazado y les diría que se pusiesen en semicírculo cerca de mí y empezaría el debate.

Dejaría que quien quisiera participar lo hiciese libremente y en función de lo que fuesen diciendo profundizaría sobre el tema y dejaría que los niños llegasen a las conclusiones que quisieran sin guiarles.

Por si acaso no es un grupo muy hablador o les da corte empezar  y al objeto únicamente de generar un debate, llevaría preparadas unas preguntas, tales como:

¿Qué os ha perecido como se ha comportado el aprendiz?

¿Qué hubierais hecho vosotros?

¿Hacéis caso a los padres cuando os mandan algo?

¿Qué deseo hubieseis pedido?

Con respecto a la actividad en el aula de la Universidad, mis compañeras de clase lo único que indicaron que tenía que modificar las voces de los distintos personajes, cosa que como ya he dicho, la practiqué en casa pero se me olvidó en el momento de la actividad.

Aunque yo también añadiría que me faltaba más agilizad a la hora de realizar los cambios de personajes, la máscara y quitarme las gafas y la barba, pese a que en el aula lo haría con un biombo.

Como conclusión de la experiencia, comentar que me ha encantado. Tanto las compañeras que me tocaron y los cuentos que contaron me parecieron muy interesantes. Una cosa es hacerlo en casa en un sitio que controlas y otra muy distinta es hacerlo en la Universidad en la que tienes que modificar los movimientos que has practicado, jugar con al ambiente y enfatizar más las expresiones. La práctica es fundamental y muy necesaria.

La estrategia del cuentacuentos da mucho juego y es la que según mi personalidad se ajusta más a mi perfil. Con esta actividad saco en claro que los docentes tienen una herramienta fantástica para poder generar en los alumnos unas situaciones que pueden vivir en primera persona y la acción de poder llevarles a un “mundo” en el que pueden imaginar y sentir todo lo que les estás narrando o la trama de la actividad.

Me sentí como pez en el agua haciendo la hora del cuento y me ha servido para conocerme mejor y sacar un poquito el niño que llevo dentro.


BIBLIOGRAFÍA:
1.- Ordoñez Legarda María del Carmen, Tinajero Miketta Alfredo (2007). Estimulación temprana. Inteligencia Emocional y Cognitiva. Perú. Cultura S.A.

2.- Bernárdez Enrique, Seijo María Antonia, Vicente Isabel, Eyheramonno, Santos Fernando (2017). El libro de los 101 cuentos. (Traducción). Madrid. Grupo Anaya S.A.

6 comentarios:

  1. ¡Hola Héctor!

    Quería comentarte que me pareció fantástico como representaste tu cuentacuentos. No tuve la ocasión de estar contigo en ningún momento pero te veía desde lejos y me fascinaba como te lo hacías.

    Por lo poco que puede ver, observe que lo estabas disfrutando mucho y que te imaginabas que el publico fuera de la edad de 4-5 años.

    Me he leído tu entrada porqué quería saber como fue el proceso para representar así tu cuentacuentos y poder coger ideas.

    Bajo mi punto de vista no cambiaría nada de tu entrada ni de tu representación, porqué creo que lo has hecho e hiciste muy bien.

    ¡Un saludo!

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  2. Hola Hector! . La verdad que has hecho una buena introducción a tu elección del cuento y la manera de presentarlo. Y sobre todo "chapeau" por tu presentación, me has hecho viajar por el mundo de la magia gracias a tu disfraz, tu buenísima preparación y por tu manera de contar el cuento. Hasta ahora siempre "temía" el hecho de realizar cuentacuentos, sin embargo, gracias a tu ejemplo, me has dado las ganas de intentarlo. Bravo, bravo, bravo!!!! Un saludo, Mónica

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  3. Perfecto, Héctor, pero ten en cuenta dos cuestiones:
    - Joseph Jacobs no es el autor del texto, sino el recopilador que lo puso por escrito realizando una versión del mismo.
    - Aunque la estrategia que más vaya contigo sea el cuentacuentos, no olvides que cada una tiene su sentido y sus objetivos a cubrir y todas son importantes.

    No hay nada en tu entrada que me indique lo contrario de lo que te comento, pero como no hay especificaciones ni en un sentido ni en otro, quería asegurarme de que eres consciente de ambas cuestiones.

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